domingo, 11 de octubre de 2009

Erdosain jamás beso a Elsa porque era feliz dejando que le apretára la garganta el vértigo de quererla y porque además creía que a "una señora no debe besársela". Confundia con espiritualidad lo que en sí no era más que un apetecimiento de su carne.
-Tampoco nos tuteabamos, porque me era agradable esa distancia que interponía entre nosotros el usted. A su lado yo no conocí el deseo, sino la inquietud de un arrobamiento delicioso que me llenaba de lágrimas. Y era feliz porque amaba con sufrimiento, ignorando el fin de mi deseo y porque creía que era amor espiritual toda esa convulsián orgánica.




medio loco, pero nunca imposible!

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